Sentir el rojo. El calendario y la geografía de la guerra (Ni el centro ni la periferia, 7)

PARTE VII (y última).- SENTIR EL ROJO.
EL CALENDARIO Y LA GEOGRAFÍA DE LA GUERRA.

“La diferencia entre lo irremediable y lo necesario, es que para lo primero no hay que prepararse. Y sólo la preparación hace posible determinar lo segundo”.
Don Durito de La Lacandona.

Antes, no sólo en este coloquio pero también en él, hemos señalado el carácter belicista del capitalismo.

Ahora quisiéramos agregar que la guerra no es sólo una forma, la esencial por cierto, por la que el Capitalismo se impone e implanta en la periferia.

Es también un negocio en sí misma. Una forma de obtener ganancias.

Paradójicamente, es en la paz donde es más difícil hacer negocios. Y digo “paradójicamente”, porque se supone que el capital necesita paz y tranquilidad para desarrollarse. Tal vez eso fue antes, no lo sé, lo que sí vemos es que ahora necesita la guerra.

Por eso la paz es anticapitalista.

Se habla poco de ello, cuando menos en México así ocurre, pero el peso económico de la industria militar y sus gigantescas ganancias (que obtienen cada vez que el supuestamente agonizante poder norteamericano decide “salvar” al mundo democrático de una amenaza fundamentalista… que no sea la suya, claro), no son nada despreciables.

En los aspectos teóricos, tal como, acertadamente a nuestro entender, señaló hace unas horas Jean Robert, es necesario estar cuestionando “los suelos” sobre los que pone pie en tierra un planteamiento científico. Pensamos que el concepto de “guerra” en los análisis teóricos antisistémicos, puede ayudar a solidificar suelos todavía pantanosos.

Pero no se trata sólo de una cuestión teórica. Robert Fisk por un lado, y Naomí Klein por el otro, han contribuido enormemente a descorrer el velo que ocultaba la escenografía de la guerra en Irak. No desde un escritorio o frente a un monitor que administra la información de los grandes monopolios mediáticos, sino trasladándose personalmente al lugar de los hechos, ambos llegan a las mismas conclusiones.

Palabras más, palabras menos, nos dicen: “¡Vaya! Resulta que no se está liberando a Irak de la tiranía de Hussein, sino que, simple y sencillamente, se están haciendo negocios. E, incluso, el aparente fracaso de la invasión es también un negocio”.

Les voy a recomendar un libro. Es éste. “La Doctrina del Shock. El Auge del Capitalismo de Desastre”, de Naomi Klein. Es un libro de ésos que valen para tener en las manos. Es además un libro muy peligroso. Su peligro reside en que se entiende lo que dice.

Cuando escribo esto supongo que Naomi Klein ha planteado los ejes centrales de lo expuesto en su pensamiento, así que no repetiré. Sólo señalo que trata aspectos del funcionamiento capitalista que son pasados por alto o ignorados por no pocos teóricos y analistas de izquierda en el mundo.

Don Pablo González Casanova es otro de los que ha avanzado en el desmonte de las viejas y nuevas realidades del capitalismo en México y en el mundo, y una mirada generosa en el tiempo, y respetuosa en el análisis de nuestro ir y venir como zapatistas.

Tenemos aquí a dos representantes de dos generaciones de analista del sistema capitalista, serios, serias, brillantes, y además con algo que se suele olvidar en el medio teórico e intelectual: son pedagógicos, es decir, se dan a entender.

Don Pablo González Casanova es un hombre sabio. Es el único intelectual al que he visto que le hablan con confianza los compañeros y compañeras. Yo, que llevo más de veintitantos años viviendo con nuestros pueblos, sé lo difícil que es tener su confianza.

A Naomí Klein le regalamos, junto con Don Pablo, esta muñequita con un caracol. El caracol en nuestros pueblos es como se convoca al colectivo. Cuando los hombres están en la milpa y las mujeres en los trabajos, el caracol los convoca para reunirse en asamblea y es entonces que se hacen colectivo. Por eso decimos que es el “llamador del nosotros”.

Nuestra admiración y respeto colectivos para Don Pablo, también son personales. Yo suelo decir que, cuando sea grande, quiero ser como Don Pablo González Casanova. Debo agregar, además, que uno de esos que provoca recaídas chovinistas y nos hace decir que es un honor ser mexicano.

Don Pablo, le regalo este libro de Naomí Klein. Contiene nuevos elementos para entender los nuevos caminos que está siguiendo el capitalismo. Se lo regalo porque yo ya tengo otro.

***

Quisiera aprovechar la ocasión para comunicarles algo.

Es ésta la última vez, al menos en un buen tiempo, que salimos para actividades de este tipo, me refiero al coloquio, encuentros, mesas redondas, conferencias, además de, por supuesto, entrevistas.

Algunas de quienes han moderado estas conferencias colectivas me han presentado como el vocero del EZLN, y hoy en la mañana leí que alguien se refiere a mí, además de cómo vocero, como “ideólogo” del zapatismo. ¡Órales! “Ideólogo”. Oiga, ¿y eso duele mucho?

Miren, el EZLN es un ejército. Muy otro, es cierto, pero es un ejército.

Y, además de la parte que ustedes quieren ver del Sup (quiero decir, además de sus hermosas piernas), como vocero, “ideólogo” o lo que sea, creo que ya tienen edad para saber que el Sup es, además, el jefe militar del EZLN.

Como hace tiempo no ocurría, nuestras comunidades, nuestras compañeras y compañeros, están siendo agredidas.

Ya había pasado antes, es cierto.

Pero es la primera vez desde aquella madrugada de enero de 1994 que la respuesta social, nacional e internacional, ha sido insignificante o nula.

Es la primera vez que estas agresiones provienen descaradamente de gobiernos de supuesta izquierda, o que se perpetran con el apoyo sin tapujos de la izquierda institucional.

En el periódico de hoy se puede leer que el personaje representativo de los finqueros chiapanecos del que les platiqué ayer, el señor Constantino Kanter, acaba de ser nombrado funcionario en el gobierno perredista de Juan Sabines, en una posición donde pueden fluir sin problemas los recursos financieros para los grupos paramilitares.

Es también la primera vez que hemos encontrado cerrados, a Flor y Canto, los espacios en los que el común de la gente se enteraba de lo que pasaba con nuestro movimiento, y de nuestras reflexiones y llamados.

Y no sólo.

Hace unos meses, en ocasión de una de las mesas redondas en las que participamos en la Ciudad de México, una persona de ésas que forman filas en las modernas “camisas pardas” del lopezobradorismo (y que tienen como mandos medios a cretinos y cagatintas de la talla de Jaime Avilés, del periódico La Jornada), nos interpeló a los zapatistas (estábamos la Comandanta Miriam, el Comandante Zebedeo y yo) preguntando, con tono petulante e inquisidor, palabras más, palabras menos, por qué no dejábamos que la “gente progresista de este país avanzara en la democratización de México”. Así dijo. Nosotros acabábamos de detallar una serie de hechos que fundamentaban nuestra distancia del PRD y del lopezobradorismo que, por supuesto, no escuchó la bien vestida señora.

A los argumentos que expusimos, los 5 o 6 personajes enviados respondieron primero con mentiras (que AMLO se había deslindado del gobernador Sabines y demás personajes que se habían alineado con Felipe Calderón, que la CND era anticapitalista, y cosas por el estilo) y luego con su consigna de “es un horror, estar con obrador”. El Comandante Zebedeo me preguntó después qué estábamos haciendo ahí y quién era esa gente que ni siquiera escuchaba lo que decíamos.

Unos días después, el minino (con perdón de los gatos) que preside el Partido de la Revolución Democrática, Leonel Cota Montaño, nos acusó de haber provocado, con nuestras críticas, la derrota electoral (así dijo) de López Obrador en las elecciones presidenciales del 2006.

Antes, prácticamente desde el arranque de la Sexta Declaración de La Selva Lacandona, ellopezobradorismo ilustrado encontró abiertos los espacios para atacarnos, al mismo tiempo que se nos cerraban a nosotros.

Se nos dijo de todo, a lo largo de este calendario. Parafraseando a Edmundo Valadez, “la mierda tuvo permiso” y en la llamada intelectualidad progresista y de izquierda se dijeron, dibujaron y escribieron cosas que hubieran apenado a la prensa más reaccionaria de nuestro país, pero que en la izquierda institucional y sus satélites fueron festinadas.

En palabras de un intelectual de “izquierda”, después del fraude electoral del 2006: “ésta no se la vamos a perdonar a Marcos”.

Estoy señalando un hecho simple y constatable. Un hecho, además, que previmos incluso desde antes de aquel 19 de junio del 2005 en que hicimos pública nuestra Sexta Declaración de la Selva Lacandona, y para el que nos preparamos.

Han ocurrido también incidentes, sobre todo en el último recorrido que hicimos para el Encuentro de Pueblos Indios de América, realizado en Vicam, Sonora, que nos advierten y previenen.

Sabemos y entendemos que piensen que sólo pasan cosas si los medios o un medio específico las informan. Les comunico que no es así, ya tiene tiempo que ocurren muchas cosas que son calladas o ignoradas.

Entendemos que nuestras posiciones no sean recibidas con la mismas apertura y tolerancia que hace años.

Entendemos que se apoye y publicite una visión y una posición políticas y se le haga “casita” para dejar fuera cualquier cuestionamiento o posición disidente.

Entendemos también que para algunos medios sólo seamos noticia cuando estamos matando o muriendo, pero, al menos por ahora, preferimos que se queden sin sus notas, y nosotros tratar de seguir adelante en consolidar el esfuerzo civil y pacífico de lo que todavía se llama La Otra Campaña, y, al mismo tiempo, estar preparados para resistir, solos, la reactivación de las agresiones en nuestra contra, sea con ejército, policías o paramilitares.

Quienes hemos hecho la guerra sabemos reconocer los caminos por los que se prepara y acerca.

Las señales de guerra en el horizonte son claras.

La guerra, como el miedo, también tiene olor.

Y ahora se empieza ya a respirar su fétido olor en nuestras tierras.

En palabras de Naomi Klein, debemos prepararnos para el shock.

Por lo demás, en estos dos años que hemos estado fuera, nuestra producción teórica, reflexiva y analítica ha sido más abundante que en los 12 años anteriores. El hecho de que no se hayan conocido en los medios públicos habituales, no significa que no existan. Ahí están nuestros planteamientos, por si a alguien le interesa discutirlos, cuestionarlos o confrontarlos con lo que ahora ocurre en el mundo y en nuestro país. Tal vez, si se asoman un poco, verán ahí, como advertencia, lo que hoy es realidad.

En fin, así está. Tal vez ahora se entienda el tono como de “ahí les encargo” que han tenido nuestras participaciones.

***

Cuando las zapatistas, los zapatistas hablamos, ponemos por delante el rojo corazón que en colectivo latimos.

Entender lo que decimos, hacemos y haremos, es imposible si no se siente nuestra palabra.

Yo sé que los sentimientos no tienen cabida en la teoría, cuando menos en la que ahora anda a los tropiezos.

Que es muy difícil sentir con la cabeza y pensar con el corazón.

Que no son menores las masturbaciones teóricas que el plantear esta posibilidad ha creado, y que los estantes de librerías y bibliotecas están llenos de intentos fallidos o ridículos de esto que les digo.

Lo sabemos y entendemos.

Pero insistimos en que el planteamiento es correcto, lo incorrecto es el lugar en el que se está queriendo resolver.

Porque para nosotros, nosotras las zapatistas, el problema teórico es un problema práctico.

No se trata de promover el pragmatismo o de volver a los orígenes del empirismo, sino de señalar claramente que las teorías no sólo no deben aislarse de la realidad, sino deben buscar en ella los mazos que a veces son necesarios cuando se encuentra un callejón sin salida conceptual.

Las teorías redondas, completas, acabadas, coherentes, están bien para presentar examen profesional o para ganar premios, pero suelen hacerse añicos con el primer ventarrón de la realidad.

Hemos escuchado en esta mesa luces y destellos que, a nosotras, a nosotros los zapatistas, nos dan aliento y respiro.

Esa mezcla explosiva de conocimiento hecho sentimiento con el que nos deslumbró y conmovió John Berger;

el cuestionamiento lúcido y sin concesiones de Jean Robert;

el análisis concreto implacable de Sergio Rodríguez;

la serena claridad de las reflexiones de Francois Houtart;

la honesta historia de lo que pasó y pasará con un movimiento que nosotros no sólo respetamos, también admiramos, el del MST, contada por el compañero Ricardo Gebrim;

el pensamiento rico y abarcante de Jorge Alonso;

la entusiasta descripción de Peter Roset;

la brillante referencia que Gilberto Valdéz hizo de las discusiones teóricas que se dan ahora en la Cuba revolucionaria;

las provechosas provocaciones teóricas de Gustavo Esteva;

la noble lucidez de Sylvia Marcos;

los avances teórico-analíticos de Carlos Aguirre Rojas;

las luces de largo aliento de Immanuel Wallerstein;

y hace unos momentos, la sapiencia hermana y compañera de Don Pablo, y la inquietante iluminación que sobre el cinismo capitalista pone Naomí Klein.

Saludamos también a las compañeras y compañeros que moderaron las sesiones de este coloquio.

Mis respetos a quienes trabajaron en la traducción de las presentaciones, y mis disculpas sinceras por los problemas que les hayan provocado los “modos” del hablar zapatista del señor Búho, Diciembre, la Magdalena y Elías Contreras.

Hay, sin embargo, algo más que no se ve que está, porque se ve lo que hace.

Me refiero a las compañeras y compañeros que les decimos sonideros y luminosos, y, sobre todo, a todas la jóvenes y jóvenes indígenas que estudian y trabajan aquí en el CIDECI con el Doctor Raymundo Sánchez Barraza.

Ya que hemos hablado de la mirada, creo que lo menos que podemos hacer es no sólo ver su trabajo (fundamentalmente son quienes han hecho posible este coloquio), también verlos a ellos y a ellas.

Gracias también, y muy especiales y cariñosas al equipo de apoyo de la Comisión Sexta del EZLN. Gracias Julio. Gracias Roger.

Yo sé que están extrañados de que esté diciendo esto, siendo que todavía falta el homenaje a Andrés Aubry de mañana y la declaración-acertijo de su doctorado.

Para esto, mediando el día de mañana, llegarán mis jefas y jefes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena de la zona Altos, junto con autoridades autónomas y comisiones de trabajo de la Junta de Buen Gobierno de Oventik.

Ellas y ellos tendrán entonces nuestra palabra y, como ahora por la mía, por su voz hablaremos lo todo que somos.

***

Como última parte de nuestra extendida intervención en este coloquio, quisiera explicar lo que queremos señalar con el título general, eso de “Ni el centro, ni la periferia”.

Nosotros pensamos que no se trata sólo de evitar las trampas y concepciones, teóricas y analíticas en este caso, que el centro pone e impone a la periferia.

Tampoco se trata de invertir y ahora cambiar el centro gravitacional a la periferia, para de ahí “irradiar” al centro.

Creemos, en cambio, que esa otra teoría, algunos de cuyos trazos generales se han presentado aquí, debe romper también con esa lógica de centros y periferia, anclarse en las realidades que irrumpen, que emergen, y abrir nuevos caminos.

Si es que este tipo de encuentros se repite, creo que estarán de acuerdo conmigo que la presencia de movimientos antisistémicos, como ahora el del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, son particularmente enriquecedores.

Bueno, creo que es todo.

¡Ah!, antes de que se me pase: ahí les encargo.

Muchas gracias a todas, a todos.

Subcomandante Insurgente Marcos.
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.
Diciembre del 2007.

[Fuente: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2007/12/17/parte-vii-y-ultima-sentir-el-rojo-el-calendario-y-la-geografia-de-la-guerra/]

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