Podemos y Vistalegre: Eduardo Inda se convierte al asamblearismo (por Nega, de LCDM)

Algunas reflexiones sobres las propuestas organizativas de Podemos.

Hace unos días saltaba la noticia: Pablo Iglesias se quedaba solo defendiendo su modelo organizativo (Claro que Podemos) de cara a la Gran Asamblea de Otoño Sí se puede. Los cuatro eurodiputados de Podemos apuestan por un modelo alternativo al propuesto por Pablo y el denominado «grupo promotor». Más tarde nos enteraríamos que Tania González sí está con la propuesta de Claro que Podemos. Pese a ello, nos encontramos con un morboso tres contra dos que los medios de comunicación no iban a dejar pasar, una rebelión a bordo siempre se vende muy bien. Que Teresa Rodríguez apoye un modelo contrario al del grupo promotor no es ninguna sorpresa, resulta evidente que Izquierda Anticapitalista parece más centrada en su propia hoja de ruta (sea intentando colocar  a sus candidatos o sea intentando controlar el mayor número de círculos posible) que en cualquier otra cosa. Por supuesto es perfectamente legal lo que hacen y todos sabemos que el entrismo es tan viejo como la política, es incluso respetable. Pero es feo e incómodo y genera tensiones innecesarias, la doble militancia termina produciendo síndrome de Estocolmo y otro tipo de transtornos de identidad difíciles de solventar.

Llegados a este punto, muchas han sido las propuestas pero dos se perfilan como favoritas: por un lado tenemos la propuesta de Pablo Iglesias y el grupo promotor, y por otra parte la de Pablo Echenique e Izquierda Anticapitalista. La lucha intestina en Podemos es un hecho. Y es comprensible e incluso saludable al haber dos posiciones enfrentadas. Entiendo que los implicados guarden las formas de cara a la galería mientras los seguidores de ambos bandos se despellejan mutuamente, sólo hay que echar un vistazo a las redes sociales. A mí me gusta estar entre los que se despellejan, llamadme antiguo. Por eso no termino de entender a Lola Sánchez cuando dice que quiere mucho a Pablo y que es el mejor líder que ha conocido. Por lo visto lo quiere tanto de líder que va a apoyar que comparta liderazgo con otros dos secretarios generales o portavoces apoyando la propuesta de Echenique. Tirar la piedra y luego no asumir las consecuencias es algo reprobable, la democracia es antagonismo y no se puede quedar bien con todo el mundo. Entremos en materia.

Me contaba el otro día Manu Tapial (uno de esos imprescindibles que diría Brecht) que resulta muy curioso observar cómo los que siempre se mostraron incapaces por sí mismos de salir de la marginalidad política, ahora quieran marcar las líneas del qué, el cómo y el hacia dónde debe ir la organización. Es menester recordar la apuesta de Izquierda Anticapitalista cuando se presentó por libre intentando emular el éxito del NPA de Olivier Besancenot. El resultado fue catastrófico, apenas 23.000 votos en todo el estado. Metodologías y debates a un lado y con todos los respetos, ya conocemos las habilidades de IA para liderar y conducir proyectos.

La propuesta de Echenique (respaldada por Izquierda Anticapitalista) aboga por tres secretarios generales, algo a priori más horizontal y democrático pero seamos sinceros, ¿será igual de eficaz? Quizá el símil no sea el más apropiado (por imperialista) pero ¿el Almirante Nelson hubiera acumulado esa infinidad de victorias navales compartiendo la capitanía de sus barcos? Obviamente no. Y por desgracia esto va de hundir el barco enemigo, no de estar encantados de habernos conocido: lamentablemente y muy a nuestro pesar, el terreno y las reglas del juego las marca el enemigo. No tener en cuenta esta circunstancia es suicidarse políticamente, que es, a grandes rasgos, lo que ha venido haciendo la izquierda en las últimas décadas. Dice Echenique que si estamos jugando al trivial y somos 20 personas en un equipo muy probablemente respondamos a las seis preguntas de la tarjeta. Pues sí, es muy probable, pero es que al trivial se juega individualmente y nadie jugaría contra nosotros si fuéramos veinte, eso es amañar la partida. La realidad choca contra los buenos deseos: el juego tiene unas reglas y el enemigo no nos va a permitir infringirlas. Por eso no hay que poner a jugar al que más sabe de ciencias o al que más sabe de Historia: hay que poner al mejor, al que sepa más de todo.

Otra de las medidas estrella propuestas por el tándem Echenique/IZAN es la introducción de los cargos por sorteo. Como suena. ¿Sortear un 25% de los cargos como si fuera una tómbola y no elegimos al más preparado o a la más capacitada? Antes de intentar desmontar la medida, me gustaría preguntarle a Teresa Rodríguez ─hoy firme defensora de los cargos por sorteo y eurodiputada elegida y no sorteada─, si en la organización en la que milita (Izquierda Anticapitalista) los cargos se otorgan al más puro Champions League con una mano inocente sacando bolitas con un nombre. Los Urbán, Esther Vivas y compañía ¿salieron elegidos mediante una tómbola? Ya conocemos la respuesta, la conoce todo el mundo. ¿Por qué en Izquierda Anticapitalista se eligen los cargos y ahora misteriosamente abogáis por el sorteo? ¿Qué tiene Podemos de especial para que os volquéis con una metodología que no pertenece a vuestra tradición política? En definitiva ¿Qué podemos esperar de quiénes piden para los demás lo que no se aplican a sí mismos? El bueno de Trotsky tiene que estar revolviéndose en su tumba…

El apoyo de Izquierda Anticapitalista a la propuesta de Echenique resulta evidente por una razón: colocar a miembros de su organización en el mayor número de cargos posibles. Primero porque sería el trampolín perfecto para alcanzar la secretaría general del partido y segundo porque, por una cuestión puramente cuantitativa, si se sortea un 25% de los cargos, muchos recaerán sobre los abnegados militantes de dicha organización. Es algo perfectamente legítimo y democrático (como lo es que otros lo denunciemos). El problema es que me da la sensación de que Izquierda Anticapitalista no termina de comprender la naturaleza de Podemos: en Podemos no cuenta ni vale más el voto o la opinión del militante abnegado que acude todas las semanas al círculo que la opinión del votante anónimo. Podemos es la gente, el abnegado militante pero también el padre de familia que votaba al PSOE, no tiene correo electrónico y no acude a la reunión del círculo porque llega a las ocho de la tarde con la espalda reventada tras pasarse todo el día apretando tuercas o cambiando desagües. Siguen sin entender que Podemos no es (no debería ser) un partido al uso, con sus viejos militantes, sus corrientes internas y sus miserias.

Yo (y podéis llamarme loco por ello) quiero conocer la trayectoria de alguien que me va a representar, quién es, cómo es y a qué dedica el tiempo libre. Y quiero que me exponga por qué es el mejor candidato para determinado puesto, sus virtudes, sus capacidades y sus razones. Y sobre todo y por encima de todo: quiero votarlo. Sortear los cargos será muy excéntrico pero en realidad es cualquier cosa menos democrático, yo las excentricidades las dejo para los sábados por la noche. Pablo Echenique recordará seguro cuando en una ponencia un joven del público le preguntó su postura respecto a los famosos Chemtrails, Echenique con mucho temple, le respondió que Podemos no se centra en los temas que aparecen en Cuarto Milenio. Sorteando los cargos nada evita que iluminados de toda índole alcancen puestos de relevancia y podría darse el día en que nos veamos con cargos más centrados en la lucha contra los chemtrails y los reptilianos que peleando por la sanidad o la vivienda. Sortear los cargos sería parecido a llegar a la final de Champions y en lugar de poner a Ronaldo y a Messi colocar a dos juveniles del filial porque mira, les tocó en el sorteo. El problema es que el enemigo no va a salir a la disputa política con juveniles que salieron por sorteo ni con tres secretarios generales. Va a salir con toda la artillería. De nuevo y es triste (pero no por ello deja de ser menos cierto): las reglas del juego las marca el enemigo y creedme que sabe lo que hace porque lleva dándonos palizas desde tiempos inmemoriables.

Estas propuestas de corte tan excéntrico ¿de dónde salen? ¿Quién las idea? Ya sabemos que no pertenecen a la tradición trotskista. ¿A quién se le ocurrieron? ¿Quizá al propio Echenique? ¿O quizá a su mano derecha en Bruselas? Juan Peris es el asistente de Echenique en Bruselas, un neoliberal de libro que no duda en tildar de “falacias” los procesos progresistas que vienen dándose en Latinoamérica y, al más puro estilo El País, califica de “subsidios gubernamentables” para pobres, los avances sociales que dichos procesos han extendido entre amplias capas populares. Opiniones que vierte en su Facebook sin la menor de las vergüenzas. Compañeros y compañeras, ¿de verdad queremos apostar por gente que habla de la pobreza y de la función del estado en esos términos?

Por último, lo más interesante de todo este proceso, es cerciorarse de cómo los medios de comunicación (desde el Diario.es a El Mundo, pasando por El País o Vox populi) se han volcado con la propuesta de Echenique, la han elevado a los cielos y han hecho sangre, mucha sangre, regocijándose y relamiéndose con el hecho de los eurodiputados rebelándose contra quién apostó por ellos en las europeas. Por un lado ofrecen la impresión de que Podemos se rompe por culpa de las disputas internas mientras que, por otra parte, avivan la opción que más conviene a sus privados intereses: los media apuestan por la jaula de grillos, por los cargos por sorteo, por los que cuando se presentaron por su cuenta no salieron de la marginalidad, por los que tienen una hoja de ruta propia al margen del proceso, por los que odian visceralmente a Izquierda Unida y no quieren oír hablar de confluencia, por los que opinan que los derechos sociales son subsidios gubernamentales, por los que se vieron con unas cuotas de poder llovidas del cielo y que difícilmente hubieran conseguido por sí mismos de no ser por ese grupo promotor al que ahora pretenden dejar en la cuneta. En cambio esos mismos medios denigran la opción de Claro que Podemos (la del grupo promotor), tildándola de autoritaria y otras memeces pese a su carácter netamente democrático y completamente revocatorio. Eso sí, es menos estrafalaria y mucho más eficaz.  La casta mediática sabe que ese grupo promotor ha sido el que ha puesto el país patas arriba y metido miedo a la oligarquía, el que ha cambiado el sentido común de la gente y la ha ilusionado, el que ha robado votos al PP y al PSOE, en definitiva, el que por primera vez ha hecho tambalearse al régimen bipartidista del 78. El mainstream, como no podía ser de otra manera, prefiere los cargos por sorteo mientras teme a un grupo formado, capacitado y disciplinado. Tanto lo prefiere que no podemos más que sonrojarnos al ver a Eduardo Inda convertido en un defensor del asamblearismo radical apoyando la propuesta de Echenique en La Sexta Noche. ¿Ha conocido Inda las bondades del asamblearismo y la horizontalidad? En absoluto: Inda teme a Iglesias, a Errejón, a Monedero… Y apoyará cualquier propuesta que vaya contra el grupo promotor.

Resulta interesante saber que en las europeas el grupo promotor podría haberse colocado a sí mismo, es decir, Iglesias podría haber tirado de agenda y ahora mismo los cinco eurodiputados serían Errejón, Luis Alegre, Jorge Moruno, Carolina Bescansa e incluso un servidor. Pero no, se decidió apostar por la gente, por Pablo Echenique, un científico del CSIC que no viene de la extrema izquierda precisamente. Por Lola Sánchez, la doble licenciada que servía gintoniks a los políticos. Pero es que resulta que algunos creemos en la política y en el pueblo. Un pueblo que vive en plena emergencia social y quiere resultados, no elevadas lecciones morales. Lo que me entristece de verdad es que, mientras escribo estas líneas, veo cómo el Círculo de Zaragoza pretende presentarse unilateralmente a las municipales en la capital maña. ¿Tantas ganas hay de pillar un cargo? Pues con el corazón un puño, prefiero confiar en la gente que se pudo haber puesto a sí misma y no lo hizo, que a los que se matan por sacar un par de concejalías de mierda en su ciudad. Por eso mi voto irá para la propuesta de Claro que Podemos y el grupo promotor.

Algunos siguen sin entender que Podemos no nació para ser oposición y disputar puestecitos y cargos, nació para vencer y para transformar este maldito país (algo que lleva sus tiempos).  Hay gente que no comprende que, como afirma de forma brillante el filósofo Slavoj Zizek, “lo políticamente correcto esconde una violencia extrema”.

[http://www.kaosenlared.net/component/k2/98325-podemos-y-vistalegre-eduardo-inda-se-convierte-al-asamblearismo]

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