Eva

Adán, aburrido del tedio y harto del olor que despedía tanta fruta tirada en el paraíso, 
se incorporó del árbol donde descansaba y le grito a Eva:
‘¡¿Qué no puedes limpiar un poco?! 
Al día siguiente… Eva le dió a comer una manzana

Lina Zerón (Minicrónicas de listón y otros cuentos)

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Acerca de Estación claridad: vengo llegando

Abajo y a la izquierda
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