nunca es tarde

Las dos ancianas, una con cara de rata, la otra con cara de sapo, entraron a la sucursal Flores del Banco Internacional arrastrando las zapatillas de paño, dando lástima y sosteniéndose mutuamente. Casi de inmediato, dos caballeros y una dama saltaron de sus butacas y se las ofrecieron para que las mujeres no tuvieran que esperar de pie a ser atendidas. Pero ellas hicieron gestos de “no es necesario” y sacando sendas Uzi de sus bolsos dieron por iniciado el asalto.

[Sergio Gaut vel Hartman]

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Acerca de Estación claridad: vengo llegando

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