Ejercicio de estilo

Finalmente tomamos la posición: bayoneta calada, cuerpo a cuerpo. Quedamos pocos, de ambos lados.
La posición, ahora, parecía asegurada. El coronel fue informado. Poco tiempo después llegó, y también sus ayudantes. Los escombros eran muchos y debajo, vivos, ilesos, aparecieron varios niños.
Jugando – estaba contento – el coronel le puso a uno de los niños el casco de un soldado muerto; ya no me acuerdo si el casco era nuestro o enemigo. El niño, sorprendido, sonriendo, obediente, se fue a jugar como un soldado.
El disparo, seco y definitivo, le partió la frente.

(Horacio de Azevedo)

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Acerca de Estación claridad: vengo llegando

Abajo y a la izquierda
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