De la esclavitud asumida (Luis Enrique Ibáñez)

Creo que deberíamos pensar muy seriamente muchas de las cosas que plantea este artículo. Como colectivo, como sociedad, estamos permitiendo un expolio que no solo nos afecta a nosotros, sino que perdurará en el tiempo…

De la esclavitud asumida 

¿Cómo es posible que tantos ciudadanos españoles sigan viviendo como si nada estuviera pasando? ¿Cómo es posible que sigamos andando cabizbajos, no queriendo oír, no queriendo ver, mientras la estafa, el expolio, continúan su marcha triunfal pisando, destrozando las vidas de todos nosotros, de la inmensa mayoría de la población? ¿Qué nos pasa?

Vamos caminando, en fila, hacia al matadero definitivo, hacia una vuelta a la Edad Media, a la aceptación culpable de una nueva (vieja) y brutal división de la sociedad: Señores y Esclavos. Los parados son ya los grandes olvidados que arrastran su culpa, insultados por el poder. Los funcionarios somos humillados, criminalizados, como si hubiéramos robado nuestro puesto de trabajo. La Educación se va a convertir en un privilegio de los Señores, y en una limosnilla para los Esclavos. La Sanidad, además de seguir los mismos pasos de la Educación, ha sido elegida como el nuevo chollo (antes era la construcción) con el que los Señores van a seguir mangoneando. Y la Sanidad va a ser negada (o cobrada, después de ya pagada), primero en urgencias, luego ya se verá, ya se ve, a miles de ciudadanos españoles.

Para ello antes nos han quitado nuestro dinero, no solo el nuestro, el de los trabajadores de ahora, sino también el de nuestros padres, nuestros abuelos. La cacareada intención de regenerar la Democracia (de recuperarla, o de crearla) es una burla siniestra: nada de Reforma Electoral, nada de Transparencia en los partidos, nada de eliminar los obscenos lujos de la clase política, nada de pedir cuentas después de desmanes inconfesables.

El insoportable baile de expresidentes, de exministros, de expolíticos, por superempresas, por los mercados, por empresas levantadas por todos los trabajadores españoles, privatizadas después, y convertidas en la Gran Cueva de los Ladrones Reconvertidos al Capitalismo Feroz, no cesa… intentamos dormir y, sin embargo, su música sigue ahí… jodiéndonos la vida.

Nos dicen que tenemos una Deuda que en realidad no era nuestra. Con el dinero de todos nosotros se ha rescatado, para que nunca pierdan, a esos bancos usureros que nos han llevado a la ruina, aliñando su crimen con estafas infernales a viejecitos inocentes, preferentes y otros timos similares, bancos que son culpables de suicidios que no nos deberían permitir dormir. La Justicia también va a ser solo para quien la pueda pagar, para los Señores. La Justicia llega a un acuerdo con un partido que se quedó para sí el dinero destinado a los parados. Y no pasa nada.

Seguimos sin saber nada de la oscura financiación de esos partidos, sostenedores de la estafa. En los últimos años, la represión, la violencia de los cuerpos de seguridad con los justos manifestantes ha sido vomitiva. Se están haciendo leyes para que ni siquiera podamos salir a la calle. Los Medios de Comunicación también están cada vez más alejados de la ciudadanía, igual que el estamento político, quizá sea por complicidad, quizá no, es por rastrera complicidad. La televisión y el Rey nos insultan con una entrevista infumable, de propaganda tan infantil e insoportable que ni siquiera un niño de tres años podría creérsela.

Descubrimos que un listillo, con apellido malsonante, Bárcenas, va de vacaciones a Suiza, con todo el dinero de lo que podría ser la Educación, la Sanidad, y no pasa nada… nos bombardean con cotilleos de su partido, con pseudocríticas del otro, de su compañero de viaje, de ese que limpió la carretera, el camino a la perdición, del PSOE, y parece que estamos escuchando las noticias de deportes… del corazón… del corazón muerto de todos nosotros.

Nos amenazan, nos intimidan, nos dicen que tengamos cuidado, no vaya a ser que perdamos la libertad, la Democracia, que tanto nos costó conseguir (¿a quién?), para que no nos demos cuenta de que no tenemos ni libertad, ni Democracia. No podemos seguir así, y seguimos así… ¿hasta cuándo?

Y seguimos aquí, así, tan panchos, tragando saliva, mirando para otro lado mientras violan los pocos restos de nuestra dignidad. Y encima tenemos miedo. ¿Qué nos pasa?

Desgraciadamente, puede que el pobre Miguel Hernández no tuviera razón: sí, somos un pueblo de bueyes.

Sí, nos están condenando a nosotros, pero puede que eso sea lo de menos.

Están condenando a nuestros hijos, a nuestros nietos, a varias generaciones… están cambiando el mundo… ¿lo vamos a seguir permitiendo?

Y en nuestras conversaciones seguiremos hablando de cómo quedó el partido, de qué disfraz te vas a poner… llega el carnaval, lógico.

Menea y vencerás…

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3 respuestas a De la esclavitud asumida (Luis Enrique Ibáñez)

  1. chimareku dijo:

    URGE UNA ” NACIONALIZACION ” TOTAL

  2. Hola, soy Luis Enrique Ibáñez. Gracias por la publicación del artículo y por la generosa introducción.

  3. Gracias a ti por las reflexiones del artículo…

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