El profesor

El profesor
(Eduardo Galeano, “Bocas del tiempo”)

En el patio, un ruido de botas con espuelas. Desde lo alto de la botas, tronó la voz de Alcibíades Britez, jefe de policía del Paraguay, un servidor de la patria que cobraba los sueldos y recibía las racinones de los policías difuntos.

Desnudo, tirado boca abajo sobre el charco de su sangre, el prisionero reconoció la voz. Ésta no era su primera estadía en el infierno. Lo interrogaban, o sea, lo metían en la máquina de picar carne humana, cada vez que los estudiantes o los campesinos sin tierra hacían alboroto y cada vez que aparecía la ciudad de Asunción llena de panfletos para nada cariñosos con la dictadura militar.

La bota lo pateó, lo hizo rodar. Y la voz del jefe sentenció:

-El profesor Bernal… Vergüenza debía darte. Mira el ejemplo que les das a los muchachos. Los profesores no están para armar líos. Los profesores están para formar ciudadanos.

Eso hago. -Balbuceó Bernal.

Contestó por milagro. Él era un resto de él.

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