Homenaje a Danielle Mitterrand

Ayer, 22 de noviembre, fallecía Danielle Mitterrand. Comprometida con la lucha, en 1996 visitó al EZLN en Chiapas. Como muestra de su combatividad, un ejemplo: el 13 de marzo de 2001 se hacía una entrevista en televisión a Danielle Mitterrand, M. Vázquez Montalbán y J. Saramago. El texto de esta entrevista televisiva fue publicado por La Jornada:

“¡Marcos no debe creer a Fox, no tiene ningún motivo para creer a Fox, porque Fox no ha dado ningún motivo!”, expuso José Saramago. En una entrevista televisiva en la que participaron Danielle Mitterrand, el escritor catalán Manuel Vázquez Montalban y el premio Nobel de Literatura, éste se refirió a la respuesta del gobierno del presidente Vicente Fox al Ejército Zapatista de Liberación Nacional:

“Fox tiene 100 días como Presidente de la República, y hasta ahora los tres puntos que los zapatistas han pedido que se cumplan como condición para el diálogo no se han cumplido. El presidente Fox aceptó la iniciativa de la Cocopa, y en tiempo de campaña dijo a todo: ¡Lo haré!. Y ahora que se convirtió en Presidente está poniendo obstáculos, y entonces Marcos no tiene ningún motivo para creer en Fox, porque, una vez más, lo que cuentan son los hechos, y no las palabras”.

Durante una conversación televisada en la que una locutora insistió en torno a la injerencia de extranjeros en la caravana y la posición “idílica” en relación con el zapatismo, el escritor portugués aclaró que no le cree a Vicente Fox:

“No, no, no, yo no dije eso y el único periódico que reprodujo íntegra la entrevista fue La Jornada, y yo dije que escuché decir “esto, esto, esto”, esas son las palabras del señor Fox, a mí no me cabe creer o no creer, y es sorprendente y hasta ilógico que esto lo esté haciendo un político de derecha. Ahora lo importante son los hechos, si estos confirman las palabras, muy bien, pero hay que esperar si las confirman o no. Nada es creíble en un político, yo no creo nunca, pues la política es el arte de no decir la verdad ¡Entonces, imagínense si yo he de caer en la trampa de decir que creo en un político!”

–¿Cómo vieron hoy día lo que está sucediendo en torno al zapatismo?

Danielle MitterrandEncontré gran serenidad y gran sentido de responsabilidad; los encontré con confianza y que están escribiendo un capítulo de la historia. Que este movimiento por la dignidad debería responder a lo que el pueblo espera.

–Me gustaría preguntarles a ustedes, europeos, sobre está fascinación que ejerce el zapatismo- – insistió la reportera.

José Saramago— Hay prácticamente una ausencia total de información sobre los zapatistas, sobre lo que está pasando aquí. En España hay una desinformación deliberada en la que lo que se proponía a los lectores de los periódicos era nada más los aspectos supuestamente folclóricos, nada más que no llegaba a ser entendible.

–¿Este zapatismo no hizo soñar un poco a una Europa donde las ideas políticas no son precisamente en este momento trepidantes?

Manuel Vázquez Montalbán— Bueno, creo para empezar que el zapatismo debe interesar a los mexicanos por cuanto resucita la voz de unos 10 o 12 millones de pobladores de este país, en un momento en que se iba a dar un salto de carácter económico y había fuerzas económicas que ignoraban la existencia y capacidad de desarrollo de estas minorías, junto a otro elemento importante, los altos niveles de pobreza, que hoy día son difícilmente combinables con una solución de carácter neoliberal tan drástico como el que acaba de ensayarse. Sí, en Europa esto atrae la atención –yo creo que hay un bloqueo mediático sobre el zapatismo–, en un primer momento hay una curiosidad. ¿Qué ha pasado? ¿Que se han apoderado de una ciudad, San Cristóbal de las Casas? Pero luego la mayor parte de los medios de comunicación europeos declararon un bloqueo al zapatismo, lo que significa de lectura crítica del neoliberalismo, de lectura crítica del neocapitalismo, objetivo del que está construido esa Europa y los bloques capitalistas de todo el mundo; lo que significa Marcos era como un atentado ideológico, y de fondo, a lo que ellos significaban. Si a unos cuantos nos gusta esta propuesta es por lo nueva, no porque sea la última propuesta revolucionaria.

–¿Qué es lo que vuelve esta propuesta algo que les interesa a ustedes más allá de México?

Manuel Vázquez Montalbán— Que es un grupo que no quiere poder …

José Saramago— Un grupo que no quiere el poder y aun así lucha para que el poder cambie, esa es la paradoja aparente

Manuel Vázquez Montalbán— También es una convocatoria de la sociedad civil como nuevo sujeto crítico, que es la que tiene que pedir explicaciones para que la política se cumpla, la política democrática: Tercero: que piden un lugar como mexicanos; no es un movimiento separatista, sino que piden ser considerados como mexicanos, y luego que hay una lectura interesante desde Europa: es un grupo globalizado que protesta contra la globalización marcando lo que va a ser la dialéctica de las últimas épocas, que es la lucha entre globalizadores y los globalizados, que equivale a las habidas en el pasado entre el amo y el esclavo, o entre proletariado y burguesía.

–¿Qué opina usted sobre la presencia de intelectuales europeos que vienen aquí y se les critica por tener una visión idílica, poco crítica? — insistió la conductora de un programa semanal.

Danielle MitterrandPara nosotros el zapatismo es demostración de una voluntad popular, solidaria y mundial. Ha logrado expresar también, por vía de Marcos, una aspiración a vivir de otra manera a la que no siga pervirtiendo el sistema que administra el poder en el mundo. Durante años las organizaciones no gubernamentales estábamos manipuladas por la obligación de someternos a la fatalidad del pensamiento único, de que estábamos obligados a asistir a estas poblaciones. En las ONG terminamos pensando que eso que nos estaban pidiendo era más que asistencia. En 1981, un presidente francés lanzó desde la Plaza de las Tres Culturas en México un llamado a favor de las poblaciones indígenas marginadas que querían vivir, y vivir libres, y hoy el subcomandante Marcos abrió su discurso diciendo “estamos aquí”, y ese presidente francés era Francoise Mitterrand. Durante 20 años hubo el trabajo previo que permitió que hoy puedan llegar aquí y puedan decir “estamos aquí”, para que esta nueva etapa se pueda cumplir.

–¿Sobre esta visión idílica, acrítica del zapatismo, como si no tuviera parte criticable? – volvió a preguntar la conductora.

José Saramago— Yo he estado aquí, he estado en Chiapas, en las comunidades, he leído muchísimo sobre lo que se ha escrito, los documentos del EZLN, no se me puede decir a mí que tengo una visión idílica, lo que pasa es que si se pudiera convencer que en el fondo todos tenemos una visión idílica de esto, significaría que estaríamos todos equivocados.

Las 50 mil personas de hoy…

–Seguramente la cantidad de personas que estuvo presente va a dar lugar a un debate mañana…–interrumpió la mujer.

José Saramago— Vamos a poner fuera de todo esto, porque usted dice que tenemos visiones idílicas y no las tenemos, ¡Pues sí hay critica! Igualmente yo podría decir que es una visión idílica la cuestión económica, y los hechos están ahí y hay que enfrentarse a ellos, y es cierto, por lo menos a mí me parece, que algo ha cambiado en México.

–Hay sensación de que hay injerencia por la presencia de extranjeros en la marcha– la línea de las preguntas no varió.

Manuel Vázquez Montalbán— Me sorprende esta reacción cuando el aparato de poder en México está liquidando todo lo que es propiedad nacional y la está basando en la soberanía de grandes internacionales; entonces este prurito con gentes del extranjero que guarda el orden de una caravana zapatista, y en cambio dejar que el capitalismo internacional se apodere de los medios de producción de un país, pues no acabo de entender el patriotismo de esa línea. En segundo lugar, sobre el idealismo que usted ha planteado me parece que el gran idealismo contemporáneo es la ideología neoliberal. Se habla mucho de la teología de la liberación, pero la idealista es la ideología neoliberal, porque es verdad que esa ideología no se ha cumplido jamás, y van doscientos años tratando de conseguir la felicidad a través del liberalismo y no lo han conseguido, con lo cual basta pensar que es una parte ideológica que debería tener un estudio bajo un criterio estrictamente religioso.

Danielle MitterrandYo nunca he escuchado esa crítica sobre el idealismo, y he sido invitada por los mexicanos para estar aquí.

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