Cuentos zapatistas (6): la historia de la persona viva y la persona muerta

Había una vez una persona viva y una persona muerta.
Y entonces la persona muerta le dijo a la persona viva:
–Ay, qué envidia tú, tan inquieta-.
Y entonces la persona viva le dijo a la persona muerta:
–Ay, qué envidia tú, tan tranquila-.
Y en eso estaban, o sea que envidiándose, cuando pasó, a todo galope, un bayo caballo bayo. Fin del cuento y moraleja: reitero que toda opción terminante es una trampa.
Es preciso encontrar al bayo caballo bayo.

Don Durito de La Lacandona.

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