Confusión en el laberinto

Teseo roba el ovillo de lana de Penélope y se interna en el laberinto dispuesto a matar al Minotauro. Dédalo y su hijo Ícaro, planean en el cielo, muy cerca del sol. La cera de sus  alas se derrite y  las plumas caen como copos de nieve sobre el desierto.

– ¡Aleluya, aleluya! – exclama de rodillas Moisés- ¡Alabad al Señor que nos manda el maná!

(Beatriz Valdez)

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Acerca de Estación claridad: vengo llegando

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