Los nadies

Escribí ésto en octubre de 2010, cuando la catástrofe haitiana todavía ocupaba lugar en los medios de comunicación, hoy centrados en otras cuestiones. Los nadies desaparecen sin dejar rastro de nuestras informaciones, y con ello de nuestras vidas… hasta que surja una nueva catástrofe que nos mueva a la solidaridad momentánea.
Eso sí, los últimos días vemos que LOS NADIES EMPIEZAN A MOVERSE, a manifestarse, a reivindicar sus derechos, lo que es suyo, lo que es de todos. ¿Seguirán aguantando los nadies de otros lugares, o estamos a las puertas del empoderamiento de los nadies? La historia nos lo dice. Los nadies darán la batalla, pondrán los muertos… y luego serán marginados, hasta que, otra vez, vuelvan a no aguantar. Eso sí, algún día podría ser definitivo… ¿Hasta cuándo aguantarán los nadies?

OBJETIVOS DEL MILENIO: ¿HASTA CUÁNDO AGUANTARÁN LOS NADIES? (oct. 2010)
“En el año 2000, 192 países se reúnen en una cumbre de la FAO y lanzan los Objetivos de desarrollo del Milenio. Establecen en la declaración 8 objetivos, de los cuales el primero rezaba “Erradicar la pobreza extrema y el hambre”, lo que traducido venía a decir que debía reducirse a la mitad la pobreza y el hambre para el año 2015. Sin embargo, estamos en 2010 y el objetivo no sólo no parece cumplirse, sino que la brecha se abre cada día más. La última reunión “de altísimo nivel” para tratar el tema tuvo una difusión de uno o dos días en los telediarios, y luego volvió a olvidarse. Nada más ha salido en cuanto a las posibles soluciones que se han aportado, si es que ha habido alguna, que lo dudo.
Y así, cada día hay más NADIES, personas que no son personas, y que a lo sumo son una cifra más para la estadística. Grandes palabras vacías de contenido real, mientras el gasto en armamentos se dispara sin necesidad. Veamos, pues, quiénes son los nadies, en palabras de E. Galeano:

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata

(E. Galeano.- El libro de los abrazos, Madrid, Siglo XXI, 1999, p. 59)

Supongo que hoy no hacen falta muchos comentarios. Un sistema injusto produce decisiones injustas que perjudican a los que menos pueden. Marginados de la vida y muertos antes de morir, la mitad de la humanidad no es nadie en el mundo del capital. Nadies que mueren en Haití. Nadies que no valen nada. Que de vez en cuando levantan la cabeza ante la prensa mundial, sobre todo cuando la desgracia les asola más que habitualmente. Nadies que no suponen nada en la deliberación de los poderosos. El domingo 11 de abril de 2010 aparecía en El País una noticia en la que el ex-presidente estadounidense Bill Clinton reconocía alguno de sus “errores” (algo que por otra parte, al menos le honra), y entre ellos citaba la actuación en Haití de 1995, que condenaba al hambre a muchos haitianos al impedir la subvención a su plantación arrocera de subsistencia, lo que llevó a que Haití tuviese que importar arroz de Arkansas, infinitamente más subvencionado por otra parte, además de que la población abandonó el campo para emigrar a los barrios marginales de la capital. ¿Quienes murieron en Haití en la última catástrofe son en buena medida aquellos desplazados? Mientras, la Unión Europea y Estados Unidos, con sus discursos de economía libre y apertura de mercados, y con el dominio pleno de la OMC, FMI y BM, subvencionan sus agriculturas y ganaderías, y blindan con aranceles sus fronteras. Esto es, más allá del discurso de grandes objetivos, siguen creando nadies a mayor beneficio de los que más tienen. Según el PNUD de 2003, “nunca el mundo había sido tan desigual y nunca los niveles de concentración de la riqueza habían alcanzado proporciones tan obscenas” (cit. por J. Romero, en “En las puertas del siglo XXI”, cap. 1 de la Geografía Humana coordinada por él mismo, y editada por Ariel en 2007). ¿Hasta cuándo aguantarán los nadies?

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