Zapatero vs Allende

Ante la presión de “los mercados”, de la UE, del FMI, o ante la excusa de lo que suponen… en nuestro país (y en otros tantos, fruto de esta globalización neoliberal incontestada) se apuesta por políticas neoliberales que atacan los logros obtenidos con tanto esfuerzo, en nuestro caso para lograr un todavía precario estado (social) del bienestar.
Ya no es cuestión de entrar (aunque no es un tema menor) en lo que dice la constitución, que define España como “un estado social y democrático de derecho”, sin que nadie lleve al Tribunal Constitucional los “golpes de estado” contra el primero de los términos, mientras much@s se desgañitan continuamente señalando los supuestos ataques al estado democrático o al de derecho.
Hoy simplemente quiero reflejar lo que significa la COHERENCIA. Para ello bastará ver dos actuaciones de dos dirigentes de partidos socialistas de distintos calendarios y distintas geografías: J. L. Rodríguez Zapatero y Salvador Allende.

Veamos qué planteaba el presidente chileno, a finales de 1971, un año después de lograr la presidencia, y víctima ya de feroces ataques de los sectores contrarios a las políticas, esas sí, socialistas (si alguien tiene interés, hay una película-documental fantástica llamada La Spirale que aborda esos ataques brutales al proceso de reformas), realizadas en el respeto estricto del sistema democrático establecido, pues “socialismo es democracia”, y gobernar representar a los que votan, y no al contrario.
En el Estadio Nacional en ese 1971 decía Salvador Allende: “yo no tengo pasta de apóstol ni tengo pasta de mesías, no tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea, LA TAREA QUE EL PUEBLO ME HA DADO; pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile: sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás; que lo sepan: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente, defenderé la revolución chilena y defenderé el gobierno popular porque es el mandato que el pueblo me ha entregado; no tengo otra alternativa, sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es HACER CUMPLIR EL PROGRAMA DEL PUEBLO”. Creo que tod@s sabéis cómo terminó “la película” dos años después. La voluntad del pueblo frente a los poderes internos y externos que se niegan a aceptar que se hagan políticas que beneficien a los más, que a su vez son los menos (privilegiados), llevan al extremo de dar la vida por los valores en los que se cree, más allá de presiones mucho más poderosas que las que ha sufrido nuestro presidente ¿alguien le ve a éste esa coherencia, ni siquiera a niveles mínimos? Los argumentos de las últimas políticas “sociales” no necesitan muchos más comentarios.
Y así, frente al “mandar obedeciendo” (al pueblo) de Allende, el “obedecer (a los mercados) mandando” de nuestro PSOE (y de tantos otros, no caigamos en la autocrítica patriotera de exclusividad).
Frente al discurso de Allende en 1973: “Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero NO SE DETIENEN LOS PROCESOS SOCIALES ni con el crimen ni con la fuerza. LA HISTORIA ES NUESTRA Y LA HACEN LOS PUEBLOS”, podemos imaginar el que daría nuestro presidente: “Tienen la fuerza, podrán avasallarnos. Detendremos los procesos sociales y nos plegaremos a sus deseos. La historia es suya y la hacen los poderosos”.
Snif.

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Acerca de Estación claridad: vengo llegando

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