Poesía con brillos y colores vegetales

UN OLOROSO RINCÓN DE CUBA

Mi niñez fue un pinar,
montañas, ríos, insectos, ranas,
yerbas, resinas, caballos frutas.
Fue noches frías, noches de asma.
El indiscreto canto del gallo,
el sordo arrullo de la torcaz.
Fue el vuelo activo del colibrí,
el sorpresivo del gavilán.
El vaho pútrido de las hojas,
el humo áspero del carbón.
Fue el ojo verde de los cocuyos.
El solitario andar entre trillos.
Fue el mundo mágino de mi padre,
el hechicero
de los bolsillos llenos de hojas,
semillas, frutos, Fue un vegetal,
un oloroso rincón de Cuba,
en el Escambray.

Dulcila Cañizares (De mi tierra)

[“Su poesía es diáfana, con brillos y colores vegetales, a veces transida de nostalgias íntimas, directa, y transparente como las mañanas de su infancia, Escambray adentro, con alas adentro y ecos adentro” (S. Feijoo)]

Anuncios

Acerca de Estación claridad: vengo llegando

Abajo y a la izquierda
Esta entrada fue publicada en RINCÓN DE POESÍA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s